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  • Fernando Moncayo Castillo

¿Cómo lo hicimos?


Son ya varios años que no me encontraba con una hoja en blanco y dejaba que mi mente comience a fluir y escribir lo que salga…


Este parece que será el primer post de mi nuevo blog (tuve uno hace más de 10 años que ya no sé ni donde está.. jeje).


La condición que me he puesto para volver a escribir es “dejarlo fluir”:


Fui editorialista de un querido Diario en mi país, tuve varias columnas de opinión en revistas y publicaciones. En esas ocasiones, el problema era que muchas veces me nacía escribir y otras “tenía” que enviar mi texto; hoy escribo 100% porque me nace.


No voy a revisar textos, ni enviar el documento a que alguien lo lea antes. Lo que sea que nazca será llevado a la luz en este blog que yo mismo lo manejo y lo pongo a la disposición de la comunidad emprendedora de América Latina, y de otros países y regiones que quieran traducirlo o practicar su español mientras lo leen.


Escribo en español porque es mi idioma materno. Pese a que mi vida emprendedora es llevada casi 100% en inglés, es en español donde mejor me expreso y donde me fluyen mejor mis pensamientos y sentimientos.


Esta semana ha sido muy especial en mi vida como emprendedor. Se hizo público el levantamiento de la Serie B de Inspectorio, empresa que fundamos junto a mis Hermanos de sangre y por elección, David Klein, Carlos y Luis Moncayo Castillo, hace 6años.


Debo agradecer todas las muestras de cariño recibidas. Sin embargo, fue uno de los mensajes que me quedó sonando en la cabeza: “Felicitaciones Fernando, cómo lo hiciste?!”…..


"Me llegó!!", como decimos en mi país….


Déjenme contarles parte de la historia de cómo lo hicimos:


- Si cuento los años de Emprendedor de mi Papá y Mamá, proyectos de los cuales fuimos parte porque nos involucraron desde niños, a mí y a mis hermanos, debo decir que llevo más de 40 años expuesto todos los días de mi vida al camino del emprendedor. Y no pienso hoy en las fotos de los periódicos, revistas y redes sociales, me refiero a los momentos de angustia, quiebra, y hasta pánico que hemos tenido que vivir.


- El emprendimiento es una carrera de resistencia, no de velocidad. Desde niños nuestro Papá nos decía que “nos vamos a comer el mundo”, y nuestra Mamá nos decía “si otro pudo, por qué tú no?”. Estas dos premisas marcaron mi vida. Llevo 25 años emprendiendo, sabiendo que como latino, ecuatoriano, no soy menos que nadie, que el mundo es mi territorio, y que todo a mi alrededor fue creado por alguien que tenía iguales o hasta menores posibilidades y habilidades de las que yo, juntos a mis socios y equipo, tenemos. Reconozco mis debilidades, pero trato de enfocarme y ejecutar con mis fortalezas.


- Durante todos estos años hemos tenido más de una decena de proyectos y emprendimientos empresariales y sociales. Algunos siguen vivos, unos van bien, otros “menos bien”. En todos hemos aprendido, en muchos hemos caído, hasta quebrado, aprendiendo de nuestros errores nos hemos levantado y esperado a que en el próximo nos vaya mejor.


- En este proceso emprendedor, sobre todo en países de América Latina, nos han creído locos, se han burlado de nosotros, y hasta han creado historias salidas de cuentos de ficción. Nada de esto nos ha detenido. Nos ha golpeado, pero siempre hemos visto a Dios de frente y hemos dejado todo en sus manos.


- Hemos tenido que aprender nuevos idiomas y culturas, vivir en países lejanos apartados de nuestras Familias. Hemos navegado diferentes entornos, "personajes", situaciones, reuniones, presentaciones en donde se han definido el futuro de nuestros proyectos. La gran mayoría de nuestros días, hemos estado fuera de nuestra zona de confort. Casi nunca hemos estado quietos, siempre hemos sido curiosos, optimistas, ejecutores. Hemos hablado poco y actuado mucho.


- Recuerdo los días en donde no tenía dinero para invitarle un helado a mi novia, que ahora es mi esposa, o de los almuerzos de USD 1,30 (un dólar y treinta centavos) que podía pagar, que me resultaban deliciosos! Las noches sin calefacción o aire acondicionado, los viajes en bus por no poder pagar un avión, la ropa usada "heredada" que orgullosamente vestía para mis citas y reuniones, los zapatos con hueco en la suela que solo me permitían cruzar la pierna para un lado nada más.


- Cómo olvidar la sala vacía cuando presentaba mi empresa o idea de negocio! No saben el favor que me hicieron!


En fin, puedo seguir escribiendo, pero esto es lo que me nace compartir hoy. Lo que mis Socios han tenido que vivir les pertenece a Ellos y se podrían escribir libros enteros. Lo que sí les puedo decir es que cada cosa que Ellos han vivido, la he sentido como propia porque somos UNO en los más profundo de nuestro ser. Siempre juntos, al ritmo del más lento.


No quiero sonar a víctima ni mártir. Pero sí quiero dejarles claro que detrás de un anuncio de “cumbre” como el hecho esta semana hay muchas historias de caídas, sangre, sudor, y lágrimas, que la gente no está dispuesta a compartir, menos aún de leerlas. Somos una sociedad que pensamos que todo viene rápido, celebramos solo lo "bueno" y creemos que que todo es cuestión de “suerte”.


El emprendimiento es duro y de muy largo plazo. El “Valle de la Muerte” para el emprendedor puede ser interminable. Sin embargo, con persistencia, tenacidad, aprendizajes, humildad, mucha confianza y amor, al final todo sacrificio llega a tener sentido.


Así como es mejor que no te lances al agua si tienes miedo a ahogarte, o subir una montaña si no estás dispuesto a rodarte o no volver a campamento base, mejor no emprendas si no estas dispuesto a quebrar, no solo económica, sino también emocionalmente. Es parte del proceso.


El emprendimiento es para todos, pero no todos nacieron para emprender.


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